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PARA NOEL
Boletin Memoria No 69 / Centro Pablo
Para recordar a Noel Nicola, hermanito querido, este Boletín Memoria quiere compartir con ustedes dos textos que resumen, en su brevedad, el cariño y la admiración que sentimos por su obra perdurable y por su vida laboriosa.
El primero incluye las palabras que acompañaron el Premio Pablo que Noel recibió en nuestro patio el 24 de noviembre del 2001, en el tercer aniversario de A guitarra limpia, momentos antes de comenzar el concierto de homenaje que le dedicamos en aquella ocasión.
El segundo es el texto que un hermano común, Germán Piniella, escribió poco después para el casete de aquel concierto que el Centro produjo dentro de su modesto pero sistemático plan de difundir, en aquel formato, la música y la poesía que los trovadores y las trovadoras de todas las generaciones iban trayendo a nuestro patio de la calle Muralla. Ese texto de Germán es un ejercicio de justicia y de ternura hacia las canciones de Noel que nos han acompañado durante todos estos años.
Ahora que se acerca el séptimo aniversario de A guitarra limpia, dedicamos lo hecho y lo por hacer y las palabras que siguen a Noel. Son las mismas palabras. Dichas entonces, para que Noel las escuchara y fuera feliz; recordadas ahora para recordarlo como el hermanito querido que es.
Premio Pablo para Noel Nicola:

Por mantenerse fiel a los principios que se trazó como creador y como ser humano;
por sus canciones de todas las épocas, por su poesía auténtica y personal, airada y tierna, irónica y sincera; por su palabra limpia y sugerente, totalmente liberada de prejuicios.
En dos palabras: para el trovador que es Noel y que, felizmente, no ha abandonado su guitarra limpia, sin amarras, bien.
Canciones de Noel para Noel
Como si no fuera bastante que el Centro Pablo nos haya regalado su proyecto A guitarra limpia, por lo cual ha merecido un Premio Especial en este Cubadisco 2002, también nos hace el regalo de este cassette del Homenaje que el Centro le dio a Noel Nicola el 24 de noviembre, cuando el proyecto cumplió 3 años.
Aquel día se grabó lo que cantaron tres, quizás cuatro promociones de trovadores que admiran a Noel. Contemporáneos suyos de la época fundacional, con tantas canciones a cuestas como Vicente Feliú; los primeros seguidores como Santiago Feliú, Alberto Tosca y Marta Campos, que conocí tan jóvenes como los que ahora llegan despacito por primera vez al Centro Pablo; alguien que está plantado por derecho propio a mitad de camino entre los anteriores y los que le siguen en edad, como Manuel Argudín; y luego los últimos en sumarse, los que miran a Noel como la leyenda que es y que él se muere de risa cuando a veces le dicen "Maestro", y que voy a nombrar aunque sean varios en el orden que aparecen en la grabación: Samuel Aguila; Martín Rago, de Argentina; Ariel Díaz; Ihosvanny Bernal; Fernando Bécquer. Todos ellos cantaron canciones de Noel, canciones que nos emocionan, canciones antológicas, muchas de ellas --casi todas-- imprescindibles en el cancionero cubano.
Otros también estuvieron. No son cantantes, sino guitarristas, y quisieron tocar para Noel aunque fuera música de otros, pero que a Noel le queda cerca. Fueron dos amigos hechos de música, como Rey Guerra y Alejandro Valdés.
Estas canciones que aquí suenan, hacen que muchos años después de compuestas nos sigan hablando con la contemporaneidad de ahora, como "Comienzo el día"; o que nos hicieron buscar por parques y bateyes a una mujer ideal que se estaba inventando, como "Para una imaginaria María del Carmen"; o que demuestran la vieja verdad de que la verdadera obra de arte es la que nos asombra de emoción, como "Son oscuro"; o que nos enseña nuevamente la ternura que puede haber en el desamor, como "De cierto modo".
Escuchen con atención esta música de homenaje. Esa canción que primero un trovador, Manuel Argudín, pide a Noel que la cante con él, se llama "Es más, te perdono". Para muchos, es un himno al amor. Y luego se repite. Y aunque en el cassette dice que cantan todos los cantautores, escuchen bien. Más allá de las voces de los trovadores y de los guitarristas que quisieron cantarla y tocarla como homenaje final, estamos cantando todos. No como artistas, por supuesto, sino como lo que se siente cantando desde el público, para que el artista que está allá arriba vea hasta dónde nos ha calado su canción. Desde el público está cantando Liudmila, una rusa hermosa que ama a Noel, está cantando Mariana, están cantando Víctor y María, está cantando Corina, estamos cantando todos --todos la hemos cantado miles de veces--, y allá atrás, al fondo del público, creo que también canta tímidamente un general.
Faltan canciones, por supuesto. Quién sabe cuánta cinta haría falta para encerrar toda la belleza que Noel ha escrito. Faltan canciones como aquellas que una noche, en las montañas del Escambray, Víctor Casaus y yo le oímos. Allí, después de escuchar al Pombo de la guerrilla boliviana hablar de la honda herida reciente de la muerte del Che, entre vacas mansas y estudiantes universitarios, algunos de ellos norteamericanos, Noel cantó unas canciones duras, irregulares, unos textos hechos a martillazos salidos de las páginas del Diario del Guerrillero y a los que el trovador puso la música precisa.
Aquel Noel, el mismo de ahora, es al que el Centro, los trovadores y todos los que estábamos allí le rendimos homenaje aquel aniversario de A guitarra limpia. Por sus canciones, por su guitarra, por su vida, porque, como escribió por aquellos días de noviembre Pedro de la Hoz, "Este Noel de hoy, como el de ayer, es un Noel íntegro al que le debemos honor."
Este casete es la evidencia.
Germán Piniella
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